El corretaje inmobiliario tiene rostro de mujer
La señora Ingrid Schöster Arce era hace 25 años una maestra de educación inicial, entusiasta, preparada, amorosa; emprendedora hasta que el mediodía llegaba y su trabajo terminaba, entonces su natural espíritu inquieto necesitaba más acción. Así se aventuró, de la mano de su madre, a incursionar en el corretaje inmobiliario. Hoy es una de las agentes más exitosas de la ciudad, y esta es su historia.
Nuestra conversación no pudo ser, como era lógico, en un mejor lugar: una hermosa casa en Cieneguilla descrita por su dueña como “la casa de sus sueños”. Y claro, ella conoce muy bien los secretos que involucra encontrar esa casa, que físicamente puede ser perfecta: buenos acabados, firmes estructuras, un diseño funcional, pero que debe hallar esa energía que conecta al posible comprador con el espacio.
Una casa para que se transforme en hogar debe tener más que una buena imagen, debe ser la ideal. ¿Y cómo saber si el recinto es el que buscas o necesitas? Para eso están los agentes inmobiliarios, personas con una capacidad de visionarte en el lugar y saber con su sola experiencia si la empatía se dará o no.
Ingrid Schöster es una mujer con decisión y claridad para el negocio inmobiliario, intuitivamente calibra al posible comprador y ejecuta la mejor operación para el propietario del inmueble a vender.